Bruno Maisonnier, presidente de Aldebaran Robotics, declaró al diario español Público que “estos robots podrán comprender órdenes, interactuar con usted y ejecutar lo que se le pide; concretamente, podrán leer el correo o un libro, o acompañarlo al supermercado, pero no serán iguales a un humano. Los robots serán de asistencia, de entretenimiento, de educación y de vigilancia, y el aspecto sexual será explorado.
Añadió que "la gente probará. Hay quien compra muñecas inflables o juguetes sexuales, ¿por qué no robots? Empujamos a nuestros clientes a explorar todas las posibilidades”. Maisonnier concluye que"a pesar de ello, es mejor desarrollar la tecnología para otras aplicaciones como “ayudar a niños minusválidos o desactivar minas en Angola”.
Por su parte, Corea del Sur ya ha decidido elaborar una Carta de Ética Robótica, en la misma se prevé prohibir las relaciones sexuales entre robots y humanos y que podría ser, incluso, inscrita en la Constitución, algo impensado hasta hace algunos años.
Los expertos Christensen y Lévy, por su parte, se han posicionado sobre la necesidad de elaborar códigos de roboética liberales en materia de sexo. Lévy cree que "el debate no ha hecho más que empezar".
Actualmente ya existe en el mercado algo similar a estas damas de compañía robots y son las Honeydolls, unas muñecas inflables pensadas por Axis para los hombres de negocios que visitan Tokio.
Sin embargo, a diferencia de los nuevos sex cyborgs, a las Honeydolls les falta sensibilidad e inteligencia artificial, dos cualidades importantes sobre las que están trabajando las compañías cibernéticas hoy, ya que se cree que, en los próximos años, el rubro sexual será de los más explotados por la alta tecnología.
En el Anuario 2009 del World Robotics de Frankfurt se publicó que desde este año y hasta el 2012 se venderían unos doce millones de “robots de compañía” por un monto final cercano a los 3.000 millones de dólares.
Por otra parte, en Corea del Sur, el gobierno ya comenzó a trabajar en un programa para que en 2014 todas las personas puedan acceder a la compra de un robot para su hogar. Este androide sería programado para realizar, no tanto tareas sexuales sino domésticas.